lunes, 19 de agosto de 2013

La obligada renuncia de Edmée Betancourt del Banco Central, la cual aceptó, tiene mucho que ver con la corrupción de Cadivi, del Sitme, del Sicad, la grave escasez de divisas en el país a punto de estallar y que no quería seguir siendo el “títere” de Merentes

          Tal como se los anunciamos en nuestra edición del pasado 26 de julio, la salida de Edmée Betancourt era inminente y su sustitución por Eudomar Tovar fue tan tempestiva,  que ni siquiera estaba entre los 23 puntos del orden del día de la Asamblea Nacional de este martes 13 de febrero, día de la mala suerte para la Betancourt. Su obligada renuncia, la cual aceptó, tiene que ver mucho con la corrupción de Cadivi, del  Sitme, del Sicad, la grave escasez de divisas  en el país a punto de estallar  que no quería tener bajos sus hombres y también porque no quería seguir siendo el títere de Nelson Merentes, en las próximas ediciones seguiremos comentando sobre este caso.

            Por su parte, Tovar, otro que viene no del Federal, sino del Bandes, es un hombre que conoce muy bien los entrehilos del poder económico en el país, no en balde viene de la presidencia de Cadivi, donde se fue con la cabuya en la pata al no entregar las cuentas de la divisas autorizadas de al menos el primer trimestre de este año, y ahora si lo pusieron donde hay, poco o nada se debe esperar de este funcionario quien será ahora será parte del triángulo de la Bermudas conjuntamente con Merentes y Ramírez. Ah un dato, ahora se espera también la salida del monje Giordani del Ministerio de Planificación, luego no digan que no les dije, sayonara. 
 


 

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