lunes, 9 de abril de 2012

En 6.000% ha crecido la deuda pública interna durante la Revolución Bolivariana, ha pasado de Bs. 2.534 millones en 1998 a Bs. 154.110 millones para el 2011

         Como escusa de que el último cuartorepublicano Congreso Nacional no había aprobado la Ley de Presupuesto para el año 1999  en abril de ese año,  el nuevo Congreso elegido promulgaba  la  Ley que Autorizaba al Presidente de la República para dictar Medidas Extraordinarias en Materia Económica y Financiera requerida por el interés público”, que no era más que el retorno en el país de lo que se había conocido como la hoy tan asonada “Ley Habilitante,” cuyo artículo 2 autorizaba un endeudamiento de US$ 3.800 millones. Sin embargo,  el otrora golpista  ya presidente,  el 8  junio de 1999 autorizaba un monto máximo de endeudamiento de US$ 4.303,2 millones que podía recibir la república en franca violación con lo habilitado.  Para ese año, el todavía Ministerio de Hacienda, registró desembolsos de deuda por ¡US$ 7.356 millones!,  de los cuales US$ 1.385 millones pertenecían a la deuda externa y el resto US$ 5.971 millones a la deuda interna, es decir, por concepto de deuda interna se desembolsaron casi ¡4 billones de los viejos bolívares!,  a un tipo de cambio de Bs. 638/US$ (5.971 x 638 = Bs. 3.809.498 millones), todo lo cual haría comenzar  mal las cosas en la Revolución Bolivariana, pasando el saldo de deuda interna  de Bs. 2,534 billones en 1998 a Bs. 3,831 billones para  1999. En este contexto, sería la Asamblea Nacional Constituyente, la que otorgaría a la Revolución  su segundo gran endeudamiento a través de la Ley de Presupuesto del año 2000, establecido en Bs. 17,878 billones,   de los cuales, Bs. 3,915 billones vendrían por endeudamiento, divididos en Bs. 1,053 billones por la interna y Bs. 2,862 billones por la externa (US$ 4.088,7 millones). En ese año, los desembolsos por concepto de deuda externa fueron de unos conservadores US$ 1.588,7 millones, pero los de la deuda interna llegaron a ¡Bs. 6,168 billones!, lo que significaba que  en ese año hubo un exceso de más de ¡Bs. 5 billones con respecto a lo autorizado!,   razón por la cual la deuda interna pasó de un saldo de Bs. 3,831 billones en 1999 a Bs. 7,254 billones! para el cierre del año 2000, lo que había significado un aumento del ¡90%!, para no suficiente con eso superar los Bs. 11 billones para el 2001.  Desde entonces ese masivo endeudamiento interno en la V República fue no menos que indetenible.   

La explicación de este  masivo  endeudamiento interno entre tales años, más que subsanar déficit fiscales o expandir el gasto público, obedeció a que los jerarcas de la revolución habían aprendido rápidamente que la “política de  endeudamiento” como en la IV República, resultaba ser un negocio “cíclico y oneroso”,  en donde se podían obtener jugosas comisiones, canceladas por los nuevos acreedores de la república, en donde intervienen salvajes capitalistas neoliberales, insaciables banqueros (muchos de ellos intervenidos en el 2009), inversionistas agiotistas, corruptos adinerados,  inescrupulosas sanguijuelas financieras, especuladores de oficio, despiadados avaros y los traficantes de dinero que nunca faltan. Aquí el asunto no importaba que las obras que serían financiadas por tales recursos se hicieran,  o que se endeudara a las generaciones futuras del un país, o que toda una nación tuviera hipotecada, no el asunto era el contacto, hacer negocios con el poderoso Estado, la trampa, el engaño, la corrupción, la dádiva (por cada Bs. 1.000 millones de deuda emitida en Bonos DPN,  podría otorgarle a los funcionarios públicos que tiene que ver con la emisión, una “repartición de cochina” de unos ¡Bs. 5 millones libres de impuestos sobre la renta!). Y  al igual como en el caso de Pudreval, no importaba que la comida llegue al pueblo, el hecho de que se pudriese era precisamente el negocio, de tal manera que ¡endeudad…endeudad…endeudad… endeudad es la gran panacea!.       

De esta forma al llegar  a la crisis política económica del  año 2002,  reseñados por el Golpe de Estado de Abril y el Paro Petrolero de final de ese año, ya el gobierno le había agarrado el “gustico” al endeudamiento.  Allí vendría el primer reinado del kinomatemático Merentes, quien como Ministro de Finanzas proliferó el endeudamiento interno de Bs. 11 billones en el 2001 a Bs. 16 billones para el 2002. De la misma forma, Merentes al mejor estilo cuartorepublicano también comenzó con el endeudamiento de la generaciones futuras del país, con la emisión del bono global por US$ 1.500 millones con vencimiento en el año 2034. Luego de este oscuro personaje vendría el triste célebre Tobías Nóbrega,  quien aún  no pagado ni medio del caso del edificio Bilbao y Citibank, y quien a su salida del despacho de los reales en el año 2004, dejó la deuda interna en casi los Bs. 30 billones. Al irse éste, regresó el reinado de Merentes II, que cuando salió de allí como corcho de limonada en el 2007 elevó la deuda  interna a más de Bs. 36 billones,   después como caimanes del mismo pozo vendrían el inefable  Rodrigo Cabeza, el pasante  Rafael Isea actual Gobernador de Aragua, estos dos últimos envueltos en el corrupto finiquito del pago de la deuda con el Banco Mundial, el segundo de ellos traería la reconversión monetaria.  Posteriormente llegaría Alí Rodríguez Alicate, cuya gloria radica en haber extendido los plazos de deuda externa hasta el año 2038, y elevar la interna a más de Bs.F. 50.000 millones, a la cual se agregaba el primer endeudamiento complementario de Bs. 20.000 millones en marzo de 2009, para que finalmente llegara el esperpento de Giordani quien  ocupa el cargo en la actualidad, el hombre que ha hecho elevar la maldición de la deuda con precios altísimos en el barril de petróleo a más de Bs.F. 90.000 millones en el 2010 y de más de ¡Bs. 154.000 millones para el pasado año! con todo y el endeudamiento complementario de Bs. 45.000 millones de junio de 2011. Todo  lo cual ha provocado un aumento de deuda pública interna de más de 6.000%, pasando esta de manera oficial de Bs. 2.534 millones en 1998 a Bs. 154.110 millones para el pasado año (154.110/2.534-1x100), toda y cada una de ellas con la misma dosis de endeudamiento con corrupción y comisiones,  asegurando a los  acreedores altas ganancias sin ningún tipo de riesgo, sin ningún esfuerzo productivo, exonerados de cualquier impuesto nacional, obteniendo  lucros que no conseguirían en otra parte ni a mediano ni a largo plazo, sabiendo por demás  que no es el gobierno de turno el responsable de tales papeles, sino el Estado, por lo que allí estarían las reservas del BCV de presentarse cualquier percance, en fin, son los invitados de honor en este festín, en tiempo de crisis, ante un gobierno negligente, irresponsable, populista y enfermo.  


Les recuerdo que sobre este apasionante tema está mi libro “La Piedra de Sísifo” (La Maldición de la Deuda Pública en Venezuela: 1976-2038) que pueden adquirir  en las librerías de Tecni-Ciencia a nivel nacional; en la UCV en la librería Rizzolay (pasillo de ingeniería), así como también en las librerías de la Universidad de Carabobo en el Rectorado y FACES-Bárbula






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