lunes, 18 de febrero de 2013

Rusos, chinos, iraníes, brasileros y argentinos esperaron como “caimán en boca e caño” la devaluación y se llenaron hasta los “teque teque” en el negocio del siglo...Traslados de depósitos a Venezuela por US$ 1.000 millones antes de que esta se produjera por manejo de información confidencial les generó una ganancia en un sólo día de Bs. 2.000 millones a Bs. 6,30

         Como sabemos el convenio cambiario Nº 20 de mediados del pasado año, autorizó en nuestro país los depósitos en divisas, señalando que  las personas jurídicas no domiciliadas en el territorio de la República que le estuvieran chupando las medias el gobierno en proyectos de inversión pública para el desarrollo de la economía nacional,  podrían mantener en cuentas de bancos universales fondos provenientes del exterior en moneda extranjera, lo quiere decir que las compañías rusas, chinas, iraníes, brasileras y argentinas, entre otras,  podían  traer sus dólares desde afuera y depositarlos en Venezuela, para luego retirarlos  en bolívares de manera parcial o total, según su conveniencia para la respectiva inversión exigida por el gobierno.  Ahora en un país en donde todo el mundo esperaba la crónica de una devaluación anunciada, es lógico suponer que se traigan muchos dólares de afuera para sacar una ganancia al diferencial cambiario, lo único que no se sabía era el cuándo, pero con una jugosa comisión la información privilegiada corre para el momento oportuno. De esta manera, todas aquellas empresas extranjeras en Venezuela que sabían de ese instante pertinente  se trajeron los dólares que pudieron desde el exterior y miren lo que consiguieron.  

Traslados de depósitos en Venezuela por US$ 1.000 millones, puesto que el convenio Nº 20 no colocó  limites en este sentido, significaban depósitos en el país por Bs. 4.300 millones antes de la devaluación, una vez dada esta a 6,30, tales se convirtieron inmediatamente en Bs. 6.300 millones, lo que originó una ganancia ¡en sólo un día de Bs. 2.000 millones hasta los teque teque!, los cuales serán invertidos en  el  país para así cumplir con el gobierno, con la salvedad que se llevan  al exterior de nuevo los US$ 1.000 millones que acababan de trasladar, es decir, ¡el negocio del siglo donde el gobierno lo pone todo! Esa fue netamente la razón por la cual tanto para las personas naturales como para las jurídicas venezolanas estaba negado este hecho, es decir no podían traer sus verdes desde el exterior, pero una vez ya hecha la devaluación sale el estúpido de Merentes a ofrecernos como ciudadanos de segunda por detrás de extranjeros tal cosa, anunciado el mismo viernes rojo ahora sí, la transferencia de fondos propios venezolanos depositados en instituciones extranjeras de las cuales se sea el titular,  así como remesas de familiares residenciados en el exterior y pensiones y jubilaciones originadas afuera, pero sólo hasta un máximo de US$ 2.000 mensuales en efectivo, lo que indica que las restricciones continúan.   

 

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