jueves, 14 de agosto de 2014

Libertador: Un gran fraude histórico: Se gastaron US$ 50 millones en la película para complacer al difunto Chávez de que Bolívar había sido asesinado

Amo la historia porque soy profesor de ella y me fascina mucho el cine, siempre había añorado la idea de ser director apoyando siempre al cine nacional, en ese campo apenas tengo un Cortometraje que escribí y dirigí: Un hombre de bien,  pero en el otro lado de mi vida acabo de defender mi tesis como Doctor en Ciencias Sociales, así que en esta oportunidad  hablaré de la película Libertador de Alberto Arvelo más como un científico social que como un amante de cine debido al  gran fraude histórico que esta representa.
   
En las primeras de cambio me incomodó mucho ver esa historia tergiversada con Simón Rodríguez, más aún cuando acabo de registrar ante el Sistema de Automatización de Propiedad Intelectual (SAPI) del Ministerio de Poder Popular para el Comercio, un guión sobre este importante personaje no sólo para Bolívar, sino para el bienestar educativo de este país. La escritura está basada en la obra de gran maestro especialista en Rodríguez, Antonio Pérez Esclarín llamado: “Se llamaba Simón Rodríguez”. Así las cosas, es muy molesto ver en la película de Arvelo, a Simón Rodríguez conversando con María Teresa del Toro, cuando este había salido de Venezuela en 1797 para nunca más regresar a tierra venezolana en vida, en la escena del comedor con Monteverde  lo que le falta a Arvelo es que  María de los Santos Ronco, esposa de Rodríguez, estuvieran conversando sobre algún tejido con María Teresa. Esta es una de las tantas pruebas que existe que el maestro del Libertador jamás regresó a Venezuela, no iba regresar a tierras venezolanas sin ver a su amada esposa, ella siempre lo esperó, de hecho el 23 de agosto de 1823, año en que se cree Rodríguez  regresa a América, le escribe una carta al propio Libertador agradeciéndole una ayuda monetaria y esperando  que sin que le sirva de molestia  le dé un recuerdo de su parte.

Bolívar y su maestro se encuentran en Viena en 1804, y es allí donde el joven caraqueño muy afligido le echa todo el cuento de su esposa fallecida, y es de allí donde Rodríguez  paseándolo por Lyon, los Alpes Franceses, Milán y Roma, es que lo convence de la gesta independentista -eso no nació en Caracas como lo quiere  hacer ver la película-,  algo que termina como todos sabemos en el Monte Sacro con el famoso juramento que obvia el film, tal vez porque lo han hecho muchos actores, pero una cosa es que lo haga cualquiera y otra cosa es que lo haga nuestro gran Edgar Ramírez, nos perdimos esa por la negligencia de un director que subestimó  al gran actor que tenía por delante. En este sentido son magistrales las actuaciones de Edgar cuando ya como Libertador se encuentra con su mamá Hipólita y cuando se entera de la muerte de Sucre, es allí donde el hijo de La Chata demuestra  porque estuvo nominado al lado de Al Pacino en los Globos de Oro de 2012,  así que no hacer lo del juramento del Monte Sacro desde el punto de vista cinematográfico con el actor  que se contaba es simplemente imperdonable.      

Pero el subterfugio escrito por Timothy Sexton, guionista de la película a quien por mi debida ignorancia desconozco por completo que otra cosa haya escrito en su vida, continúa, colocando a un Bolívar de regreso luego de la caída de la Primera República como un guerrillero estilo Che Guevara en Colombia como sostiene Tomas Straka, peleando al lado de indígenas, quitándole al Libertador su primera gran estrategia propia como gran militar. El caso es que  Bolívar luego del Manifiesto de Cartagena de 1812 se encuentra asignado en Barrancas, allí entrenó tropas, y con apenas 200 hombres desobedeció las órdenes de Pierre Labbaut  de permanecer inactivo, tomando a sangre y fuego por río Tenerife donde reposaban las fuerzas realistas para luego avanzar y expulsar a los españoles del Alto Magdalena. En esta etapa que se conoce como el inicio de la Segunda República me quedé como novia e pueblo esperando que Edgar me declamara una de las  asonadas militares más importantes de Bolívar como lo fue el Decreto de Guerra a Muerte de 1813 en Trujillo que le dio un cambio de rumbo a la guerra.     

Preparándose para otra gran estrategia militar como fue el Paso de los Andes, no sé qué hace Páez en la famosa reunión en que se decide tal cosa, según Indalecio Liévano Aguirre, uno de los mejores biógrafos de Bolívar, sostiene que en esa decisiva reunión estaban Soublette, Anzoátegui, Briceño Méndez, Plaza, Rooke y Rangel. Páez quien lo caracteriza ese tremendo actor venezolano Juvel Vielma (Taita Boves de Lamata, 2010), no es nadie sin la Batalla de Carabobo, el Centauro de los Llanos solo aparece en la película saludando a Bolívar y burlándose de la gesta del Paso de los Andes, increíble. Aquí es bueno recordar que el paso por los Andes se hizo por una vereda del Páramo de Pisba a más de 4.000 metros de altura y eso no lo dicen en la película, eso sí es una cosa magistral que hace Arvelo, ver al ejercito libertador pasando por allí, aunque no está una escena real de la cual fue testigo  O´Leary, donde una mujer parió y al día siguiente avanzaba  con su bebé en brazos entre la densa nieve y el frío, esta escena al igual que la Batalla de Boyacá de 1819, creo, porque no colocan el debido insert son dos momentos buenos de la película tiradas a la basura por la adulteración histórica de la cual venimos hablando.

Esa escena de que Bolívar no quería negociar nada con el banquero, es otra payasada, para la gesta independentista se necesitaban, fusiles, municiones, cañones, balas, barcos, caballos, espadas, todo eso cuesta dinero, de donde salió la plata. Vean: La deuda externa de la Gran Colombia  se inició en 1816, cuando algunos financistas y comerciantes británicos suministraron al Libertador, los recursos necesarios  para emprender  su expedición a Angostura. Más tarde, después de la batalla de Boyacá, el propio Bolívar comisionó a Inglaterra a Francisco Antonio Zea, la contratación de  un empréstito por  £ 547.783 para saldar los reclamos  pendientes de la guerra, y luego el propio Zea negociaría otro empréstito por £ 2.000.000  llevado a cabo también  en Inglaterra con los señores Harring, Graham y Powles, mediante este empréstito se cancelaría la deuda anterior de £ 547.783. Por si fuera poco,  en junio de 1823 el Gobierno de la Gran Colombia autorizó a Manuel Antonio Arrublas y Francisco Montoya a contratar otro empréstito con los señores   Baily A. Goldschmidt & Co., por £ 4.750.000, entonces ¿qué era lo que no quería negociar Bolívar señor Sexton?

Y la marramucia final, la tesis de asesinato de Bolívar, imperdonable de nuevo, creer en esa tesis es no creer que existió  Alejandro Próspero Révérend, es desechar por completo los 33 informes que escribió esa persona que atendió a Bolívar que sin ser médico, le practicó  diligentemente lo que hoy llamaríamos medicina empírica. Révérend diagnosticó depresión, inquietud y pulmones dañados al Libertador desde el primer instante en que lo vio  debido a la fuerte tos y la expectoración verdosa abundante que presentaba Bolívar, incluso ya  antes de llegar a Santa Marta,  en Bucaramanga el Dr. Moore lo había recetado ante unos impertinentes vómitos. Si creemos en la tesis del asesinato nada de esto existe, como tampoco  existió el Dr. Night, médico norteamericano de la Fragata de Guerra Grampus, que se encontraba en Santa Marta quien también atendió a Bolívar, su diagnóstico fue el de paludismo crónico, y coincidía con Révérend en el mal estado en que se encontraba El Libertador, dolor de pecho,  insomnio, fiebre e hipo, a diferencia de esto el Bolívar de Arvelo muestra a un Edgar Ramírez de pie sin ni siquiera estar espelucado, faltándolo solo la S de Superman en el pecho, esto lo hicieron como dice la historiadora Inés Quintero porque Bolívar tenía que morir de pie, sin embargo tendiendo un gran actor los venezolanos perdimos la oportunidad de ver en pantalla grande  algo que nunca se ha visto, la agonía del Libertador en el lecho de su muerte, dígame la parte que muy bien pudo haber hecho el hijo de La Chata cuando Bolívar no podía ni orinar.

Esa estúpida teoría del asesinato borra también por completo la carta que el propio Bolívar le escribió a su prima Fanny fechada el 6 de diciembre en Santa Marta, allí  en su lecho de muerte le dice a su amada prima: ¡Ha llegado la hora! ¡Guau te las hubieras comido Edgar conmigo si te hubiera dirigido! Bolívar pensando que Fanny no le reconocería la letra escribe: “Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante”, agregando: “Muero miserable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras”, ¿quién quería matar a Bolívar en tales circunstancias? ¿Quién?, ¿Quién le dispara un balazo a un muerto? como quiere hacer entrever la película. Y volvemos a la actuación negada de Edgar cuando Bolívar dice: ¡Adiós, Fanny, todo ha terminado!, o cuando en su últimas palabras el Libertador dice: ¡Vámonos, vámonos esta gente no nos quiere!, se imaginan los ojos de Edgar cerrándose llevándose con él a nuestro Libertador, lágrimas en el publico señores, ¡volvió a morir Bolívar!, era lo que tenía que comentar la gente, no la duda ¿a Bolívar lo asesinaron de verdad?    


Révérend autopsió, embalsamó y 12 años después exhumó al Libertador y tomó la calcificación pulmonar, producto de la tuberculosis, obtenida del órgano de Bolívar  al momento de efectuarle la autopsia, ese nódulo es el que reposa en el segundo piso de la Casa Natal del Libertador. ¿Qué se hizo hacer con ese estúpido final?, darle la razón al difunto  Chávez quien ridículamente estaba empeñado en sostener bajo ninguna prueba que Bolívar  había sido asesinado, aquí se gastaron US$ 50 millones para este gran fraude histórico, por eso razón tiene Straka cuando sostiene que esta película es mucho más gobiernera que el “Bolívar, el hombre de la dificultades”  de Lamata, esta al menos estuvo mucho más apegada a la historia, pero la insoportable actuación de Roque Valero como luego lo fue su preferencia política destruyeron el film.  Es muy triste para mí sentir que lo pudo haber sido la mejor película del cine nacional terminara de esa forma, y como vemos la mejor película de Bolívar aún no se ha hecho.

3 comentarios:

  1. Buenas noches Prof. Gomez.. me gustarìa conocer su opinion sobre el personaje de Francisco de Miranda en esta pelicula..

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  2. Hola Petra te cito lo que dijo la historiadora Inés Quintero al respecto en donde estoy completamente de acuerdo: "La participación de Miranda en la guerra está igualmente signada por la resolución de justificar y glorificar a Bolìvar. La pérdida de Puerto Cabello termina siendo responsabilidad del Generalísimo, por no enviar los refuerzos que Bolívar solicitara para asegurar su defensa. También es Miranda quien traiciona la república al firmar la capitulación de 1812, cuando todavía era posible seguir combatiendo, de acuerdo con lo que el propio Bolìvar manifiesta al rechazar y condenar la decisión del viejo militar. Todo ello justifica sobradamente que Bolívar haya participado en la entrega de Miranda a las autoridades realistas. No hay discusión posible respecto a quién es el héroe y quién el villano en esta versión de los hechos".

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  3. Prof. Gómez muy bueno su análisis histórico, sobre esa falsedad de película. Me conseguí con su Blog precisamente, porque no estoy de acuerdo con la "veracidad" de esos hechos atribuidos a Simón Bolívar, con la finalidad de sostener las hipótesis comunistas legadas por Hugo Chávez, pero que no tienen sustento en documentos históricos dignos de credibilidad. Mejor dicho, es una novela de ficción que usa el nombre de Simón Bolívar para justificar sus argumentaciones falsas. Saludos.

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